O Fantasma de Collor


Trechos de artigo publicado hoje no Clarin de Buenos Aires.

Brasil: el fantasma de Collor, en la nuca de Lula

Oscar Cardoso.

...En lo que pareció un esfuerzo por mostrarse sólido, Lula habilitó con poco tino e inesperadamente las especulaciones sobre una posible renuncia. "No seré como Getulio (Vargas), Janio (Quadros) o Joao Goulart", dijo el presidente citando a tres de sus predecesores en el cargo cuyas experiencias tienen en común un punto final de fracaso con distinto grado de dramatismo. Lo cierto es que de ese modo, negando similitudes, Lula abrió paradójicamente la puerta a una variable que nadie mencionaba aún, por lo menos en voz alta: la de un fin anticipado de su gestión.

Otra contradicción es que el período que lleva Lula en el gobierno difícilmente habilite a compararlo con aquellos personajes. Las denuncias de corrupción contra su gobierno y el PT que le sirve de base política lo asimilan más a la experiencia de Fernando Collor de Melo. Junto al mexicano Carlos Salinas de Gortari y al argentino Carlos Menem, Collor de Melo fue parte del trío de niños mimados del poder financiero internacional en aquel tiempo cercano. Su plan de gobierno fue presentado bajo el manto de la ideología predominante entonces como "modernizadora", un disimulo que se volvió transparente al poco tiempo —igual que en la Argentina y en México— dejando al descubierto el signo inequívoco de regresión social que implicaba.

Con su adhesión a una política de "ortodoxia económica", Lula refleja hoy mucho más de Collor de Melo que de la memoria histórica construida por Vargas, Quadros y Goulart. Y en cuanto a los escándalos, también parece querer ponerse a tono con aquél. Lula también tiene los elogios de algunos sectores que promovían, hace más de una década, la figura de Collor de Melo como el paradigma del liderazgo moderno que precisaba Brasil y el resto de la región.

Pero esto sería una torpe trivialización de una mutación en la que el liderazgo de Lula parece abandonar los cimientos sobre los que se asentó, para quedar cautivo de los brazos de sectores que nunca lo quisieron y seguramente nunca lo querrán, aunque hoy les resulte circunstancialmente funcional.

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